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08 febrero 2008

Tuve tantos sueños.

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Extrañamente yo también lo soñé, y muero por volver a hacerlo, pero he estado tan ocupado que no tengo tiempo ni de parpadear.
Estoy con ganas de soñar, y pensar que todo sigue siendo verdad. Un abrazo apretadito y un besito que me haga suspirar.

¿Recuerdas cuando veía a tus ojos y decía que me perdía?, pues así estoy. Perdido, completamente.
Y no se exactamente donde estoy ni como llegue. Pero no es precisamente el lugar donde uno quisiera perderse. Si por mí fuera, estaría enredado entre sabanas ligeras, soñando.

Soñé con mis días de Marzo, como olvidar esos días de ilusiones; y hoy no quiero recordarlo. Pero tengo cada fecha marcada aquí, en mi piel, para saber que no me olvidare de ti.

Miro a mi reloj y siento que empiezo a odiar la simetría, 11:11… 12:21… y sigo aquí. No odiando a los números, odiándome a mí por ser ese pendejo que nunca supo hablar. Y ahora me la paso aquí, contando el tiempo, pensando, no puedo descansar, y es que en este sueño ya no estas, y me intrigas. Estoy seguro de que ya hay alguien más.

Son solo presentimientos, son solo ilusiones.

Ahora que estas frente a mi, ya nada es igual. Ambos, con rostros de indiferencia comenzamos a dudar. Presiono un poco tu ombligo, ¡no reseteas, no vuelves a comenzar (intentar)! Solo inclino mi cabeza y empiezo a contar.

Uno, dos, tres… ¿tres? No entiendo, nunca entendí. Me aleje y me aleje tanto que jamás comprendí; descuide mis pasos, descuide tus brazos y me perdí.

05 febrero 2008

La formula de la tranquilidad

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Yo descubrí las matemáticas sin saber de su existencia. Yo solo conocí a los números.
Desde mi corta edad a los 4 años, en que me enseñaron los números, mi mente y cerebro comenzaron a actuar (eso no significa que soy bueno en matemáticas). Comencé con sumas simples, y de ahí siguieron restas y una que otra multiplicación y división.

Este es el método que yo utilizaba cuando me sentía intranquilo, al cual decidí llamarle “La formula de la tranquilidad
¿Pero por que?
Buscaba un numero en mi ambiente, después de ahí buscaba mi resultado final, el cual no era un numero. Lo que buscaba, básicamente era eso, tranquilidad.
Mi numero inicial, lo transformaba, cortaba, unía nuevamente, hasta llegar al fin deseado.
Era un proceso largo y nunca igual. Pasaban minutos incluso podría decir de horas con este proceso.

Últimamente este método se ha vuelto muy complicado, ahora con operaciones mas complejas, ya que últimamente me salgo muy pronto de mis casillas.

A eso se debe mi estatus pensativo. Mi cerebro trabaja muy de prisa, y me voy, y no regreso. Hasta encontrar un buen resultado final. Y de ahí es donde sacan otra idea de que soy raro. Cuando preguntan ¿qué tienes? Y yo respondo, “números”. O me dicen ¿qué piensas? “Operaciones”.

En estos momentos mientras me dirigiré a tomar mi camión hacia la escuela, buscare mi numero, el cual es 2. y tratare de no toparme con una división, si saben a lo que me refiero.